En un país de poco más de cuarenta millones de habitantes el año pasado se consumieron treinta millones de cajas de antidepresivos que, por decisión de la corrupta Agencia Europea del Medicamento y de la corrupta Comisión Europea, ya se les puede administrar a los niños. Todos al servicio de la industria farmacéutica, uno de los dueños del mundo. El 20% de nuestra población infantil está siendo drogada con metilfenidato, tranquilizantes, ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos y antiepilépticos por trastornos inventados por el DSM editado por los propios laboratorios. El DSM refleja el intento, más universal que haya existido, de ataque a la subjetividad y de intromisión totalitaria en la vida de los individuos pretendiendo someternos genérica, universal y colectivamente a la condición de trastornados, destinados a tratamientos cognitivos-conductu ales y medicación, por cuenta de la autoridad de los burócratas del estado, con derecho para intervenir, incluso coercitivamente, en nuestra intimidad. Es parte de un proceso de transformació n totalitaria de las sociedades democráticas instrumentado por la industria farmacéutica a través de funcionarios de la OMS, Organización Mundial de la Salud, las agencias nacionales de medicamentos, una parte del colectivo médico, psiquiatras y docentes.
En Francia lanzaron la enmienda Accoyer, el informe del Inserm y el "Libro negro del psicoanálisis" . En España directamente nos ignoran. El DSM-I que en 1968 contenía la descripción de 119 conductas diagnosticables como patológicas las ha ampliado en la edición del DSM-IV a 886 e incluye, entre ellas, algunos comportamientos tan generales que cualquiera puede ser encuadrado en sus diagnósticos y ser en consecuencia medicado, incluso de por vida. Uno de cada tres niños holandeses toma fármacos para la hiperactividad, un trastorno inexistente.
Fernando Polack un pediatra argentino residente en EE.UU. declaró en un reportaje: "Cuando empecé a hacer pediatría en Michigan, se presentó una chica que tenia una parálisis histérica. Fascinado por abordar la sintomatologí a psicoanalíticamente, llamé al supervisor muy entusiasmado. Casi me desmayo cuando el supervisor mandó llamar al kinesiólogo. Intente explicarle el riesgo de generar un síntoma más grave aún: quedarse ciega. El supervisor me miro sonriente y me dijo: "en ese caso la derivaremos al oculista". He elegido los casos de Francia, Holanda y Estados Unidos para que nos sirvan para visualizar hacia donde se dirige la sociedad en la que vivimos y para que esa anticipación nos permita prepararnos para defendernos del oscuro futuro que la globalización nos tiene previsto. Pero ¿Qué hace un chico como yo en una Mesa como esta con una bióloga molecular, un bioquímico y un astrónomo? El programa me presenta como psicoanalista porque psicoanálisis es lo que practico diariamente. Pero esta mesa en la que me han incluído se llama La Ciencia y el Método científico. Debo ser un inclasificable al que no sabian donde incluirlo por que, de acuerdo con el discurso de Jacques Lacan, desconfío de la ciencia que suele estar al servicio del amo. Yo me definiría mejor como un militante político, que es lo que no he dejado de hacer desde mis 14 años de edad.
La medicalizació n de la infancia es un problema político de primer orden que requiere respuesta política. El gobierno no es el poder. Independientemente de los gobiernos de turno, el poder está en manos del neoliberalismo, una concepción economicista para la cual no hay sociedades, ni naciones, ni pueblos, ni tradiciones, ni culturas, ni humanidad, ni sujeto. Sólo existe el mercado, y para imponer sus "leyes" todos los medios son "lícitos". Ese neoliberalismo es el que orienta las políticas de la industria farmacéutica. Por eso esta lucha es política, y por eso este es un discurso político, cuyo objetivo es fortalecer a un movimiento ciudadano que pretende conseguir que no se drogue a los niños con fluoxetina, ni con paroxetina, ni con metilfenidato, ni con ninguna sustancia que pueda producirles más riesgos y más reacciones adversas que beneficios comprobados. En esto hay un psicoanálisis y psicoanalistas que estamos comprometidos con la lucha por la libertad, la democracia, la justicia y los derechos y la dignidad humanas que el neoliberalismo y la sociedad de mercado están poniendo en grave riesgo. Dijo Albert Einstein "El mundo es un lugar muy peligroso, no tanto por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan pasivamente a ver que pasa". Hacia donde vayamos será responsabilidad de cada uno de nosotros. Muchas gracias.
Juan Pundik Barcelona, 19 de junio de 2010 PLATAFORMA INTERNACIONAL CONTRA LA MEDICALIZACIÓ N DE LA INFANCIA Juan Pundik Presidente REENVÍALO, TRADÚCELO A OTRAS LENGUAS Y ENVÍANOS TU ADHESIÓN A: plataformaicmi@ comunicar. e.telefonica. net
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