Unas 200 personas despidieron a Mario Rodríguez Cobos

Unas 200 personas despidieron a Mario Rodríguez Cobos

Los restos de Silo serán cremados y sus cenizas serán esparcidas en los parque de reflexión.

Ampliar Foto
Unas 200 personas despidieron a Mario Rodríguez Cobos
Frente al féretro cerrado y cubierto con un lienzo anaranjado, se realizó la ceremonia de despedida. (Walter Moreno / Los Andes)

Notas Relacionadas

sábado, 18 de septiembre de 2010

Acongojados, pero convencidos de que las ideas que propagó su maestro no terminan con la desaparición física, ayer familiares y seguidores despidieron los restos de Mario Rodríguez Cobos, fundador del Humanismo, fallecido a los 72 años.

Rodríguez Cobos, apodado Silo, tal vez por su aspecto alargado y algo desgarbado, murió en su casa de Chacras de Coria, el jueves a la noche, víctima de un aneurisma que anuló las funciones de sus riñones. Hace un tiempo que padecía una enfermedad renal, y aunque se cuidaba, se negaba a someterse a la posibilidad de un trasplante o a practicar diálisis.

Al fallecer, lo acompañaban su esposa Ana Luisa Cremaschi y el mayor de sus hijos, Alejandro (31, arquitecto). Al producirse el deceso de su progenitor, el otro descendiente, Federico (29, músico), se encontraba de gira artística por Perú.

Hoy los despojos del pensador serán cremados en Río Cuarto (Córdoba) y posteriormente se esparcerán las cenizas por los parques de reflexión y estudio de la comunidad, asentados en distintos lugares del planeta, uno de los cuales es Puente del Inca.

Ante la triste noticia, que circuló rápidamente por las redes sociales de internet, muchos seguidores viajaron desde Buenos Aires y Santiago de Chile. Entre los primeros se encontraba Luis Ammann (67), dos veces candidato a presidente por el Partido Humanista. Él fue quien lo acompañó a Europa en 1991 a recibir el título de Doctor Honoris Causa que le otorgó la Academia de Ciencias de Rusia.

Silo fue velado en la casa del movimiento, en Primitivo de la Reta y Don Bosco, que resultó chica para albergar a unas 200 personas que se dieron cita para compartir un homenaje al hombre que nació a la vida pública el 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, en pleno régimen de Juan Carlos Onganía.

De aquella lejana época había varios acólitos. Uno de ellos fue la escultora Tania Germ (70), que evocó la mítica reunión del mensaje fundador, conocida como Curación del sufrimiento. "El régimen nos mandó a hablar a las piedras y allí fuimos. Éramos muy jóvenes y nos unía la utopía por hacer caer la violencia", dijo esta mujer, que lo conocía de antes, de los años estudiantiles de ambos.

En el velorio, más de un veterano recordó la condición de atleta en grandes aparatos que el extinto tuvo en su juventud, y que casi lo catapulta a participar en una olimpíada ecuménica, en esa especialidad.

La ceremonia de despedida se realizó frente al féretro, cerrado y cubierto con un lienzo anaranjado, donde también se veía un símbolo llamado mandala, representación de escuela.


Para todos fue emocionante, pero no hubo lágrimas. Sólo silencio y meditación. Silvia Amodeo, José Caballero (Pepe Praco), Tomás Hirsch y la joven Carla Buj, leyeron textos que el propio Rodríguez Cobos había elaborado para estas circunstancias finales, especialmente reflejados en la obra "La mirada interna". / MT

 

 

 

La violencia está instalada…, instalemos!!! la no violencia.

Colabore o  participe en el armado de una gran Red de No Violencia

http://www.reddenoviolenciaactiva.org/

La O.N.G. de la No-Violencia